Persistencia y silencio: La mutilación genital femenina en América Latina entre datos escasos y esfuerzos legislativos
- Redacción
- 28 may 2025
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28 de mayo de 2025 – La mutilación genital femenina (MGF), reconocida a nivel internacional como una violación a los derechos humanos, continúa siendo una práctica vigente en algunas regiones del mundo, incluyendo sectores específicos de América Latina. Aunque su mayor prevalencia se encuentra en África y Asia, evidencia reciente señala su persistencia en comunidades indígenas de Colombia y su existencia histórica en México.
Colombia: prácticas actuales y legislación en curso
En Colombia, la MGF se ha documentado principalmente en comunidades indígenas como los Embera y los Nasa. El Instituto Nacional de Salud reportó 60 casos en 2024, aunque las cifras reales podrían ser mayores debido a la naturaleza clandestina de la práctica. En abril de 2025, la Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley para prohibir expresamente la MGF, el cual ahora se encuentra en trámite ante el Senado para su aprobación definitiva.
Los registros históricos sugieren que esta práctica pudo haber sido adoptada por la comunidad Embera en el siglo XVIII, vinculada a creencias culturales relacionadas con la fidelidad y la preparación para el matrimonio. Las consecuencias médicas y psicológicas incluyen dolor intenso, infecciones, complicaciones urinarias, reducción del placer sexual, depresión y trastornos de estrés postraumático. Iniciativas conjuntas del Estado y organismos internacionales han promovido respuestas culturalmente contextualizadas, priorizando el diálogo comunitario sobre la imposición de sanciones.
México: presencia histórica y escasa evidencia actual
En contraste, en México no existen datos oficiales recientes que confirmen la práctica actual de la MGF. La evidencia disponible, recopilada por organizaciones como Equality Now y Orchid Project, señala que procedimientos similares se realizaban en comunidades tribales del este del país hasta finales de los años setenta. Sin embargo, no se han registrado casos recientes ni se cuenta con estadísticas nacionales que indiquen su persistencia.
La ausencia de información actualizada podría reflejar una disminución efectiva de la práctica o, en su defecto, una falta de monitoreo en comunidades aisladas. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha manifestado su adhesión a los esfuerzos internacionales para erradicar la MGF, aunque no ha divulgado cifras específicas para el país.
A nivel global, se estima que más de 230 millones de mujeres y niñas han sido sometidas a MGF, principalmente en África (144 millones) y Asia (80 millones). Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), más de 4,4 millones de niñas están en riesgo cada año. En América Latina, la práctica es menos documentada, pero reportes recientes la identifican en 94 países, lo que sugiere una distribución más amplia de lo previamente conocido.
Marco legal y desafíos
En la mayoría de los países latinoamericanos no existen leyes específicas que prohíban la MGF. Colombia representa una excepción con el proyecto de ley actualmente en trámite. Esta carencia legislativa dificulta tanto la prevención como el seguimiento del fenómeno. La situación en México destaca la necesidad de mayores esfuerzos en investigación y documentación, para comprender mejor el alcance real de la práctica en la región.
A la luz de los compromisos internacionales para erradicar la MGF antes de 2030, como propone la ONU, la región enfrenta el desafío de consolidar marcos legales efectivos y desarrollar estrategias culturalmente sensibles que permitan avanzar hacia su erradicación sin recurrir a enfoques punitivos que ignoren el contexto comunitario.




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