El Orgullo que Nos Une: Un Grito por la Dignidad y la Plena Igualdad en Sonora
- Redacción
- 29 jun 2025
- 3 Min. de lectura

28 de junio: Una fecha que resuena con historia y lucha. Aquel día de 1969, un operativo policial en un bar de Nueva York, el Stonewall Inn, se transformó en una respuesta inesperada: personas LGBT+ que se negaron a seguir siendo blanco de abuso.
Entre quienes encabezaron esa noche de resistencia estuvieron Marsha P. Johnson, Sylvia Rivera y Stormé DeLarverie. Lo que comenzó como una defensa de un refugio se convirtió en el inicio de un movimiento que cruzó fronteras.
Un año después, las calles de Nueva York fueron testigo de la primera marcha del Orgullo. Para 1971, otras ciudades del mundo replicaban el gesto. Desde entonces, la conmemoración ha sido también una manifestación contra la violencia, la exclusión y la discriminación. Es el recordatorio constante de que los derechos se conquistan y que cada avance se debe resguardar.
En México, los avances legislativos son innegables: desde la despenalización temprana de la homosexualidad en el siglo XIX, hasta el reconocimiento legal del matrimonio igualitario a nivel nacional en 2022. Sin embargo, las agresiones, la discriminación y los crímenes de odio continúan, muchas veces sin castigo. El contraste entre las leyes y la realidad persiste.
Los datos son contundentes:
6 de cada 10 personas LGBT+ perciben que su orientación limita su acceso laboral.
7 de cada 10 con identidades no normativas experimentan discriminación en el ámbito médico.
El desempleo entre personas trans ronda el 90%.
Aún existen prácticas ilegales conocidas como "terapias de conversión".
En Sonora, el camino ha incluido leyes y programas que buscan atender estas desigualdades. La ley estatal contra la discriminación, aprobada en 2014, reconoce explícitamente la orientación sexual e identidad de género. El programa "Yo Genero Inclusión" impulsa proyectos productivos para personas LGBT+ en situación vulnerable. Y desde 2020, las personas trans pueden realizar el cambio registral de identidad sin intervención judicial.
La Marcha del Orgullo en Hermosillo es un reflejo de este recorrido: de ser una protesta contra detenciones arbitrarias, ha pasado a convertirse en una de las manifestaciones más visibles en el estado, reuniendo a miles de personas cada año.
No obstante, los desafíos persisten. De acuerdo con ENDISEG 2021:
El 1.5% de la población en Sonora mayor de 15 años se identifica como Trans+
El 14.5% de las personas LGBT+ ha enfrentado discriminación directa
El 12.9% carece de acceso a servicios de salud
El 24.5% vive con alguna discapacidad
Estas cifras revelan desigualdades estructurales, muchas veces invisibilizadas. Además, la intersección de identidades –como ser LGBT+ y vivir con una discapacidad– agrava las barreras. Por ello, las políticas públicas deben considerar estas realidades cruzadas para que sus acciones sean verdaderamente incluyentes.
El Día Internacional del Orgullo es, ante todo, un llamado a no olvidar: aún hay países donde se castiga con prisión o muerte a las personas por su orientación o identidad. En México, el combate a la impunidad, la implementación efectiva de las leyes y el cambio cultural siguen siendo tareas urgentes.
A nivel local, la continuidad de los programas sociales, la educación en derechos humanos, la capacitación de funcionariado y el respeto desde lo cotidiano marcan la diferencia. El compromiso debe ser de todos los sectores: instituciones, medios, sociedad civil e individuos.

El Orgullo es memoria, protesta y futuro. Una respuesta que no se agota, una exigencia que persiste y un horizonte que convoca a construir sociedades más justas, libres y dignas.




Comentarios